La expatriación

Quitar de manera voluntaria su país es a menudo una experiencia enriquecedora por diversas razones: descubrir un nuevo entorno social y cultural, realizar un proyecto laboral, realizarse personalmente, etc.

También a veces, este cambio se vive como una obligación, una elección por defecto.

Deseada o obligada, la expatriación puede ser una fuente de stress, más de lo que habíamos imaginado.

Dejar atrás sus puntos de referencias (la familia, los amigos, el trabajo, las actividades, la lengua, la cultura, etc.) y volver a crear unos nuevos, no siempre es fácil. Como para todos los cambios, se necesita une esfuerzo de adaptación para vivir lo mejor posible esta nueva situación.

Los niños, los adolescentes y los adultos viven diversas emociones, a veces ambivalentes: la alegría por vivir nuevas experiencias, el miedo a lo desconocido, la tristeza debida al alejamiento de los seres queridos y a veces, la ira por “haber tenido que quitar todo para seguir a la pareja o a los padres”.

La vuelta al país de origen también es un nuevo reto y puede ocasionar stress (búsqueda de trabajo y alojamiento, reintegración en la célula social y familiar o nueva adaptación en un circulo de amigos).

El acompañamiento terapéutico, en la consulta o a distancia, puede ser una gran ayuda durante estos cambios de vida.

La terapia Gestalt hace hincapié en lo que pasa en el aquí y ahora, lo que incluye las emociones y los pensamientos actuales respecto al pasado y al futuro. Así le permite explorar la manera con la cual entra en contacto con su entorno y encontrar los recursos internos y externos para vivir plenamente en su nuevo lugar de vida.

Soy terapeuta Gestalt multicultural y bilingüe ( francés, español y entiendo perfectamente el catalán). He vivido y he trabajado 17 años en España y volví a Francia hace 4 años.